| El
terremoto del 15 de Agosto del presente año 2007 que afectó
a los habitantes de diez provincias y 32 distritos de las regiones
de Lima, Ica y Huancavelica despertó una inusual solidaridad
internacional. Fue una consecuencia de la información rápida
y veraz, y puso en evidencia que en ninguna civilización
contemporánea la vida se desarrolla con independencia del
comercio, la industria y el intercambio cultural.
Hemos
visto, especialmente en Pisco, un ejército de arquitectos,
arqueólogos, ingenieros, médicos, enfermeras y también
políticos, dispuestos a brindar su colaboración. Será
porque la urbe es la más importante obra que se relaciona
con el ser humano. Numerosos profesionales han vertido interesantes
consejos en torno la reconstrucción de las urbes ubicadas
dentro del peligroso Círculo de Fuego del Pacífico.
Estudiantes
de arquitectura e ingeniería, así como autoridades
de la administración central y regional del país han
escuchado recomendaciones de destacados especialistas como la del
notable arquitecto Michele Zampelli, docente de la Universidad de
Roma Tre, sobre el Proyecto de recuperación de la belleza
de la ciudad de Roma. Y con esa autoridad recomendó no descalificar
la “edilicia clásica o tradicional”, porque en
el Perú el problema no radica tanto a los materiales utilizados
sino en la calidad ejecutiva.
Delegaciones
de técnicos señalan la conveniencia de estudiar la
posibilidad de construir viviendas con el ladrillo tradicional,
porque considera que es un material que reduce los efectos del terremoto.
En Ica y Pisco se ha constatado que el adobe así como el
cemento utilizados en las viviendas tienen alto contenido de arena
del mar, recurso que hace muy frágil cualquier construcción.
Otra
necesidad es cómo proyectar la ciudad, apreciar cómo
estuvo organizada para mejorarla en esta ocasión, considerando
los intensos flujos migratorios y la improvisación de la
vivienda. Las propuestas de trasladar la ciudad no son muy serias,
porque al analizar antecedentes se observa que las nuevas ciudades
han resultado peor que las urbes originarias. Es factible construir
en el mismo lugar del desastre, porque los terremotos no son predecibles.
El traslado supone resolver temas de catastro y compensación
de la propiedad, entre otros elementos. Salvo circunstancias tan
evidentes e irrefutables.
Con
relación al Centro Histórico de Lima, también
afectado por periódicos sismos, diversos expertos señalan
que América Latina y el Caribe cuentan con extraordinarios
centros históricos. En México, Ecuador y Brasil se
han realizado esfuerzos notables con participación financiera
del Estado e incentivos tributarios para el sector privado. Pero
el corazón de la capital peruana es el más deteriorado
de la región, producto del abandono de sus antiguos pobladores
para ser habitado por gente “extracomunitaria”, venida
del ande que no encuentra otra alternativa que cobijarse en casas
tugurizadas y en eminente peligro de caerse. Y porqué las
casas no se han renovado o reconstruido respetando las normas debidas.
Similar
abandono de la urbe también ocurrió en Francia, Italia
y otros países. El caso de Palermo, después de un
terremoto, es elocuente lección a aprender. Es cuestión
de tiempo. En veinte o treinta años el metro cuadrado en
el Centro Histórico de Lima tendrá un valor extraordinario
y recobrará su belleza arquitectónica. Vivir allí
será un privilegio.
La
restauración de los monumentos culturales es tarea pendiente
de los Estados. En España existen actualmente 25 mil arquitectos
y en Italia 130 mil. En España hay mucha preocupación
por restaurar los monumentos históricos con énfasis
solo en las fachadas. En Italia se trabaja de manera integral. Cuando
hay necesidad de restaurar un inmueble antiguo se asume como un
todo, inclusive se reconstruye desde los cimientos.
En
Italia está la mitad de los bienes monumentales del mundo.
El cuidado patrimonial ha multiplicado el turismo cultural. Por
lo tanto el proyecto italiano de crear en el Perú un Instituto
de Restauración debería entusiasmar al Instituto Nacional
de Cultura que tanto necesita para fortalecer su capacidad técnica
y financiera. La grandeza de la arquitectura está unida a
la de la ciudad, y la solidez de las instituciones se puede medir
por la solidez de los muros que la cobijan.
Es
también oportuno escuchar al Colegio de Ingenieros de Lima.
Su decano ha declarado que una de las principales enseñanzas
del último sismo es que aquellas construcciones hechas de
acuerdo a la normatividad vigente resistieron el terremoto. Varios
colegios y los nuevos pabellones del hospital de Pisco construidos
con las reglas modernas no se cayeron. Eso demuestra que la tecnología
que utilizan los ingenieros peruanos es la adecuada para resistir
sismos. Además, aquellas edificaciones antiguas han reducido
su vulnerabilidad, y solo han necesitado de reforzamiento de una
que otra estructura.
Otra
lección: aquellas construcciones de adobe han sido afectadas,
porque es natural que eso suceda, cuando se trata de un sismo como
el ocurrido en el Sur Chico, de una intensidad 7° o un poco
más. Según el Instituto Geofísico: Ocho °
es moderado y 9° severo. En Lima el sismo del 15 de agosto llegó
a 5 a 6°. Algunas construcciones con materiales modernos pero
con defectos estructurales han sufrido serias fallas. Esto revela
que la distribución de los elementos resistentes tiene una
forma caprichosa o de alguna manera se ha construido sin los controles
municipales. Porque las norma actual exige que el proyecto sea revisado,
aprobado y supervisado solo por la municipalidad.
En
consecuencia ninguna construcción puede ser autorizada sin
el respectivo control. Si lo hace la municipalidad lo debe hacer
con el aval de un tercero, de una entidad especializada como son
los colegios de ingenieros o de arquitectos. A propósito
20 de agosto del presente año, hubo un seminario en el CISMID
de la Universidad Nacional de Ingeniería en el cual participaron
expertos del Japón y de otros países. En ese encuentro
científico se analizó el sismo de Argentina de 1947-
Después de esa tragedia se estableció que ninguna
construcción sea aceptada sin la supervisión técnica
correspondiente. Pues los sismos de años después no
produjeron ni una víctima. En el país vecino ya existe
conciencia muy clara de la ineludible revisión del proyecto,
de la obra.
Otro
experto mencionó que en Arequipa el último sismo del
2001 no afectó a los colegios que habían sido construidos
cumpliendo las normas vigentes, pero aquellas edificaciones que
solo cumplieron las normas anteriores sí tuvieron algunos
daños.
Por
ello es una irresponsabilidad del gobierno el haber fomentado y
aprobado la ley 29090, que permite construir edificios de hasta
5 pisos sin revisión previa, decisión que va contra
la corriente y contra la autonomía de las Municipalidades.
El Colegio de Ingenieros de Lima encuentra a dicha Ley una explicación:
Se trata de más de un lobby muy poderoso que han convencido
al gobierno que esa celeridad administrativa es beneficiosa para
acelerar la inversión.
Los
alcaldes del Área Sur de Lima han rechazado la Ley 29090
de Habilitaciones Urbanas y Edificaciones, porque consideran que
a su entender promoverá las construcciones empíricas
y solo conseguirá poner en riesgo a los habitantes del sur
de la capital. El problema se incrementa pues en dicha zona de Lima
no se cuenta con un buen suelo y en las construcciones impera la
informalidad. A propósito, el alcalde de Villa El Salvador
y presidente del Amasur, Jaime Zea, junto a diez (de los once) alcaldes
que conforman la asociación, se pronunciaron en contra de
la ya mencionada Ley (29090).
No
es posible que esta época en que se trata de estimular el
desarrollo de la democracia se expida una ley - La Ley de regulación
de edificaciones – como a una imposición a las municipalidades,
que obligatoriamente deben otorgar Licencias de Construcción,
por aprobación automática, con la sola presentación
de un expediente y sin una necesaria revisión y calificación
técnica previa.
La
lentitud burocrática es un vicio que se puede corregir, si
efectivamente hay voluntad política de hacerlo. Lo que no
se puede justificar esa deficiencia para poner en riesgo la vida
de quienes tienen acceso una vivienda construida sin el cumplimiento
de las normas técnicas que precisamente son para garantizar
la seguridad. Primero debemos consolidar las instituciones. Para
eso es imprescindible actuar con independencia, alejarse de los
grupos de poder que pretenden hacer de la tragedia una oportunidad
para el negocio rápido e irresponsable.
Jorge
Zavaleta. / Presidente Comité Editorial
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