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Este
año, las provincias de Huaylas y del Callao celebraron sus
150 años de creación política en un caso y
de otorgamiento de rango constitucional en otro. Entre ambos pueblos,
no obstante la aparente lejanía entre la cordillera y el
mar, hubo permanente contacto. Las principales corrientes libertadoras
llegaron por el Pacífico para encarnarse en los andes. En
esta oportunidad transmitimos a ambas ciudades el saludo del Comité
Editorial de Región Transparente,
revista de la integración iberoamericana .
A
propósito de tan importantes acontecimientos, una reflexión
sobre Bolívar y la aparente confusión sobre su pensamiento,
tema que el diario Gestión de Lima publicó el 23 de
julio del presente año.
¡Parece
que el demonio dirige las cosas de mi vida!, escribió Simón
Bolívar el 4 de agosto de 1823 a Francisco de Paula Santander,
militar colombiano que colaboró en la travesía libertadora
de los andes de Boyacá.
Aunque
ha pasado tanto tiempo de tan premonitoria reflexión, los
demonios siguen en pie, encarnados entre pueblos embebidos en conflictos
que postergan oportunidades para mejorar la vida de todos.
Una
dolorosa muestra de esa realidad se constata en una ciudad de la
Cordillera Blanca, Caraz, provincia de Huaylas, amenazada hoy por
los efectos del calentamiento del planeta, y también por
una enfermiza resistencia regional al impulso integrador.
En
Caraz ha desaparecido misteriosamente la efigie de Bolívar
que adornaba la hermosa Plaza de Armas. Nadie da razón o
no quiere dar razón de tan clamorosa ausencia. Tal actitud
explica un desencuentro entre la historia y la construcción
del futuro.
Precisamente
el monumento al Libertador quería mantener vivo su pensamiento
en torno a la imprescindible unidad de los pueblos para construir
un continente con voz propia en el contexto universal. El caso amerita
la presencia de la comunidad internacional, empezando por la Comunidad
Andina de Naciones, incluyendo a Venezuela.
Caraz,
capital de la provincia de Huaylas, celebra este mes 150 años
de creación política. Ubicada a 2250 m.s.n.m, con
un clima templado y un resplandeciente sol en sus valles, es habitada
por unas 30 mil personas que viven del cultivo de flores, de alcachofas
y frutas, pero sobre todo atrapadas por la magia del níveo
paisaje.
La
ciudad posee un extraordinario potencial turístico, en especial
ecológico y cultural, porque es parte de una indivisible
cadena de montañas, lagunas y ríos, y dueña
de un rico patrimonio Pre-Inca y republicano. Además se trata
de un lugar histórico donde Bolívar dejó lecciones
en su cruzada emancipadora.
Esta
presencia libertaria se manifiesta hoy en día en la obra
de escritores y poetas, de artistas plásticos e historiadores
que ratifican aquel solemne juicio de Antonio Raimondi después
de su peregrinaje por la región ancashina: “En el libro
del destino del Perú está escrito un porvenir grandioso”.
El
actual gobierno municipal de Caraz, liderado por Fidel Broncano
Flores, médico que retorna de un saludable exilio voluntario
en EEUU, ha convocado a instituciones y personas para que el Corredor
Turístico del Callejón de Huaylas sea una ruta del
progreso y de la inclusión económica y social.
El
compromiso de Ancash tendría que ser por las grandes obras
que beneficien el desarrollo del departamento y el Perú,
como parte de un modelo descentralista sustentado en la educación
y gestión de calidad. Un ansiado proyecto es la culminación
de la Red Vial Nacional para integrar las provincias, así
como la construcción de canales de regadío y procesamiento
de lagunas de la Cordillera Blanca y Cordillera Negra.
Es
imprescindible contemplar soluciones para la actual situación
de las aguas de la laguna de Parón. Una precipitada administración
privada y la inacción del INRENA han provocado una drástica
disminución del agua del río Llullán, rico
afluente del caudaloso Santa, poniendo en peligro la hidroeléctrica
del Cañón del Pato, una de las mayores fuentes de
energía del sistema interconectado nacional.
El
desarrollo sostenible se trabaja en conjunto. Es hora de acabar
con las rivalidades ancestrales entre las provincias limítrofes
de Huaylas, Yungay, Huaraz y otras para encontrar respuestas a la
escasez del agua de las montañas, que afectará la
agroexportación de los cultivos del litoral.
El
clima social que vive Ancash invita a recordar las palabras del
Libertador Bolívar que le atribuye García Márquez
en su famosa novela: “Tal parece como si hubiéramos
sembrado tan hondo el ideal de la Independencia, que estos pueblos
están tratando ahora de independizarse los unos de los otros”.
Una
forma de enmendar este lapidario juicio será la restauración
de Bolívar en Caraz, aquella tierra donde el Libertador declaró
su admiración y aprecio a las mujeres de la Blanca Cordillera,
como testimonian las Tradiciones Peruanas de Celso V. Torres y Ricardo
Palma. www.gestion.com.pe
Jorge
Zavaleta. / Presidente Comité Editorial
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