EL PERÚ
QUE NO VEMOS
ESTADO, GOBERNABILIDAD Y
DESARROLLO PARA AMÉRICA LATINA
Hay que involucrar a la juventud
en el desarrollo de la región
Jorge Zavaleta
Christof Kuechemann, Representante del BID en Perú,
propone un gran pacto nacional en torno a la juventud.
La incorporación de la juventud al proceso de desarrollo
de América Latina es una hoja de ruta a seguir por
los gobiernos, al margen de matrículas ideológicas.
Las políticas públicas y la sociedad deben
incorporar a la juventud como una cuestión fundamental
de la gran agenda nacional, expresó esta mañana
Christof Kuechemann, Representante del BID en Perú
en “Academia: equidad y derechos, nuevos desafíos
en la gobernabilidad”, foro organizado en Lima por
la Cooperación Alemana y GTZ, que congrega esta semana
a diversos expositores de la Región.
Insistió en que una de las líneas de acción
pública-privada prioritarias consistiría en
forjar un gran pacto nacional en torno a la juventud; y
una concertación de esfuerzos entre la política
pública que debe tener un papel central como representante
de toda la sociedad, la empresa privada, las iglesias, las
Universidades, las organizaciones básicas de la sociedad
civil, y todos los actores sociales, añadió.
Dijo que el respeto y la solidaridad entre los ciudadanos
y defender la inclusión económica, cultural
y social, son parte de la tarea del desarrollo. “Países
con alto y creciente grado de desigualdad, donde cerca de
la mitad de la población está en situación
de pobreza y la quinta parte en pobreza absoluta, sugieren
una situación de inmoralidad”, señaló.
“Si en los próximos años no hay impacto
social – o como dicen en el Perú “chorreo”
– del crecimiento económico, se incrementará
el resentimiento social y político, lo cual reduce
la probabilidad de plasmar procesos de desarrollo consensuados
entre Gobierno e instituciones del Estado, sector privado
y sociedad civil”, advirtió.
Mencionó que los resultados de estudios sobre las
políticas de juventud aplicadas en la región
andina en Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela,
muestran el retardo con el que el Estado ha incorporado
este tema a su estructura institucional.
Breve diagnóstico. Señaló que los jóvenes
teniendo enorme potencial para las nuevas tecnologías
y formas organizacionales, sufren tasas mayores de desocupación,
teniendo todas las motivaciones para estudiar no logran
completar la secundaria por las restricciones del contexto,
y tienen cifras de mortalidad desproporcionadas por la violencia.
Sus coeficientes de Gini de acceso a ingresos, a la tierra,
al crédito, a la educación de calidad, son
de los más bajos de la sociedad.
Dijo que existe un creciente consenso acerca de la importancia
del “buen gobierno” para el crecimiento económico
sustentable y la lucha contra la pobreza y la exclusión.
Para ello, mencionó Kuechemann, el BID ha desarrollado
los Perfiles de Gobernabilidad (PG) como una herramienta
de análisis y diagnóstico del grado de buen
gobierno existente en los países. Estos estudios
están estructurados en cinco temas principales: Sistema
Democrático; Estado de Derecho; Gestión Pública;
Descentralización; e Instituciones de Mercado. En
este marco se han efectuado los estudios relativos a los
casos peruano, colombiano y ecuatoriano. Hay que redescubrir
la relación entre el Estado y la democracia; y agregó
que el BID ha creado un enfoque desde el cual puede profundizar
esa relación..
El BID considera imprescindible el fortalecimiento de las
instituciones políticas de la democracia, como apoyo
a congresos, a procesos de descentralización, reforma
de sistemas electorales o de sistemas judiciales, trabajo
con partidos políticos, con órganos de fiscalización
y control, veedurías ciudadanas, entre otros, en
función de la generación de políticas
públicas. No ha sido coincidencia el énfasis
del BID en el fortalecimiento de los sistemas de justicia.
En el caso de los otros organismos de desarrollo, consideró
que va más allá de su propio mandato, lo que
ha significado una gran oportunidad institucional.
Estamos viviendo un cambio de paradigma de articular Estado
y Sector Privado, en nuevas formas de cooperación
o asociación público-privada, formando consensos
con la Sociedad Civil. Hace 40 años, en los sesentas
y setentas, el paradigma del desarrollo era que el desarrollo
es la tarea del Estado. En los años ochenta y noventa:
la vaca sagrada era la privatización. Si bien es
cierto que - sin el sector privado no hay desarrollo, tampoco
lo hay sin Estado. Hoy nos encontramos en un equilibrio
talvez más estable, en un re-acercamiento al Estado,
en un “Post-Washington Consensus”
Al comentar las vulnerabilidades del Estado en la Región
mencionó que éste ha sido grande pero ni fuerte
ni autónomo frente a intereses particulares y de
grupo. Hace falta “más y mejor Estado así
como más y mejor mercado” interno. No ha habido
reforma de la administración publica sino reducción
del aparato administrativo del Estado. Sigue faltando una
administración pública estable y competente,
seleccionada por merito y bien incentivado, precisó.
“El Estado no es un enemigo de suma cero del mercado.
Cualquier estrategia de envolvimiento del sector privado
en las metas del desarrollo debe tener como contrapartida
el robustecimiento de las capacidades institucionales del
Estado y reformas estructurales en la sociedad que aseguren
la igualdad de oportunidades”, concluyó.