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Papel de Arbol
3000 años
de arte
MALI Y LOS MUSEOS
EN EL PERÚ
Por: Jorge
Zavaleta A.
El Museo de Arte de Lima – MALI es
un proyecto representativo del Perú que puede convertirse
en una atractiva herramienta para impulsar la educación,
el turismo interno y externo, el desarrollo económico
y el mayor conocimiento de la rica historia de este país
andino. De allí el significado especial del apoyo anunciado
por la Fundación Interamericana de Cultura y Desarrollo,
entidad a la cual el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)
ayudará a comprometer aportes de inversionistas privados.
El Perú precolombino, el país
de la quimera y de los placeres del oro, que tuvo como dioses
principales al sol y a las montañas, es extraordinariamente
rico en patrimonio arqueológico. No hay pueblo peruano
que no trata de ofrecer al visitante un importante vestigio
de la cultura pre inca, inca, virreinal y/o contemporáneo.
Pero esta ilusión se transforma en
frustración colectiva por la silenciosa o activa conspiración
de sus propios moradores y la de sus sucesivos gobernantes,
que viven en la transposición de dos mundos opuestos,
de dos actitudes mentales - la intuitiva y el pragmatismo
-, la incomunicación y el olvido.
En estas tierras de geografía agreste
y salvaje, la museografía es a la industria turística
como las carreteras son al comercio y la integración.
Los museos en el Perú encuentran diversas dificultades
para brindar un buen servicio, desde la falta de seguridad,
ausencia de profesionales especializados hasta escasez de
fuentes financieras. Los museos, las iglesias y los conventos
son presa fácil de la delincuencia, de actos sacrílegos
y exportaciones clandestinas.
Pocas ciudades han logrado vencer, relativamente,
tales obstáculos. El Cusco, Arequipa, Chiclayo, son
buenos ejemplos, cuyos museos vienen contribuyendo a la consolidación
de la identidad regional, demostrando la premisa universal
que a mayor desarrollo cultural mayor es el desarrollo económico.
La referencia más inmediata y emblemática
es Chiclayo, capital de la Región Lambayeque, antiguo
territorio de la cultura Mochica. A partir de los descubrimientos
en los últimos veinte años de los restos del
Señor de Sipán y Sicán y otros, se han
construido dos grandes museos que han convertido al norte
del Perú en nuevo circuito del turismo nacional e internacional,
especialmente del sur del Ecuador y Colombia. Se observa un
creciente desarrollo de la economía, con énfasis
en conexas al turismo. Ha desaparecido el tradicional “huaqueo”
que practicaban los antiguos dueños de haciendas, y
ha surgido una notable participación del ciudadano
en el cuidado del patrimonio arqueológico. La carrera
de moda en las universidades de esa región es la de
arqueología. Estudios del Museo de Sipán dan
cuenta que en Lambayeque existen más de 400 sitios
arqueológicos a la espera de inversiones en investigación.
Por todo lo dicho, bienvenida la iniciativa
del Museo de Arte de Lima – MALI que busca convertirse
en una de las mejores referencias museográficas de
Sudamérica.
PROPUESTA DEL
MALI
El Museo de Arte de Lima – MALI ha
asumido el reto de convertirse en una de las mejores instituciones
de su género en América del Sur. La iniciativa
camina gracias a una alentadora alianza público privada.
El Museo de Arte de Lima es regido por un Patronato privado
y “es uno de los principales museos del país,
con una trayectoria reconocida en la conservación,
investigación y difusión del arte peruano”,
declara su directora, Natalia Majluf.
El Patronato de las Artes tiene como miembros
natos al Arzobispo Primado de la Iglesia Peruana, alcalde
de Lima metropolitana y al director del Instituto Nacional
de Cultura. “El MALI se encuentra en una etapa de consolidación
de lo actuado en los últimos años, tarea para
la cual cuenta con un buen equipo profesional y apoyo financiero,
en especial de la Fundación Interamericana de Cultura
y Desarrollo”, remarca la dinámica funcionaria,
quien es una reconocida historiadora del arte peruano.
La Fundación Interamericana de Cultura
y Desarrollo ha dado conocer que contribuirá con US$
1.9 millones, suma que será destinada a la remodelación
de las salas de exposición permanente. En este sentido,
la Representante del BID en el Perú, Ana María
Rodríguez Ortiz espera que el MALI logre sus nuevos
objetivos para convertirse en un atractivo mayor cultural
y base de un proyecto con directa incidencia en el desarrollo
integral de la capital.
Natalia Majluf, opina que la museografía
en el Perú tiene poco respaldo, que no existen leyes
de exoneración tributaria y que no hay financieras
estatales. El MALI solo puede otorgar certificados de donaciones
a las empresas para efectos de reducción en gastos
de sus utilidades.
Señala que no ha habido decisión
política desde el Estado para apoyar a los museos.
Hay dificultades en la formación de profesionales.
El MALI cuenta con una Escuela de Restauración, pero
con problemas de recursos humanos. Sin embargo, expresa su
optimismo al anunciar la continuidad de actividades para alentar
la regionalización y descentralización del arte.
Advierte la no existencia de una relación
institucional con otros museos privados y públicos.
En Lima hay numerosos museos, pero los más importantes
no pasan de una decena. “Estamos alentando los domingos
con actividades culturales, llevar a provincias las colecciones
de arte contemporáneo”
El MALI ocupa la portada del Centro Histórico
de Lima y sus directivos consideran que desarrollar ese importante
Centro Histórico es una tarea pendiente, porque ese
espacio ha sido abandonado, sus propietarios se trasladaron
a otras zonas de la ciudad. Las familias residentes y las
empresas se fueron del centro. La tarea cultural pasa por
la renovación y recuperación de ese espacio
de la ciudad.
Y considera que ese proyecto de recuperación
del Centro Histórico significa mucho trabajo, que incluye
seguridad, ornato, financiamiento y responsabilidad del Estado
y el mercado. El mercado puede generar el espacio pero se
demanda el liderazgo del Estado.
LA REMODELACIÓN
DEL MALI
Los estudios sobre la remodelación
del MALI señalan como principales objetivos el deseo
de incorporar nuevas narrativas sobre la historia del arte
en el Perú. Ser un aporte importante hacia la conservación
del patrimonio, el desarrollo de la educación, el turismo
y la mejora de la calidad de vida de la población.
Debido a la ubicación del Museo, que
entre dos avenidas con intenso tránsito vehicular y
la intensa humedad que caracteriza a Lima será imprescindible
la instalación de sistemas de climatización
(HR 50-55% y temperaturas constantes entre 18 y 20°C)
Los museos en general están amenazados
por la delincuencia. Por ello el proyecto considera la instalación
de sistemas de seguridad contra incendios y robos (conexiones
eléctricas adecuadas, extinguidotes, alarmas y otros)
para minimizar estos riesgos.
El nuevo MALI se pondrá a disposición
de los más de 14 mil escuelas existentes en Lima y
contribuirá a la formación de una población
escolar de cerca de dos millones de niños, a través
de visitas guiadas, talleres en salas y materiales de enseñanza.
Igualmente podrá prestar servicios
a un público potencial de medio millón de estudiantes
universitarios, de instituciones públicas y privadas.
Será una herramienta fundamental para la enseñanza
de la historia y el arte del Perú.
El MALI dicta cursos sobre diversas facetas
de la cultura a cerca de 35 mil inscritos. Por ello el Museo
advierte que es una buena herramienta para la educación
y la descentralización del Arte. En el 2007 se tuvo
70 mil visitantes, aparte de los 35 mil asistentes a los diferentes
cursos y talleres que ofrece el MALI. La renovación
permitirá en dos años duplicar los visitantes.
La propuesta contempla la presentación
de las colecciones del museo bajo un ordenamiento cronológico,
que otorgará a cada sección un sello distintivo,
al tiempo que conserva el espíritu de la arquitectura
del edificio.
Según del Ministerio de Comercio Exterior
y Turismo - MINCETUR los visitantes al Perú, cuya mayoría
ingresa por el Aeropuerto Jorge Chávez, en los últimos
años bordean el millón de personas. Sin embargo,
debido al desconocimiento de los atractivos históricos
y de las importantes colecciones que alberga Lima su permanencia
promedio del turista extranjero en la capital no excede los
dos días.
Por eso, el MALI desde el 2003, gracias al
apoyo de varias instituciones y familias, inició la
ejecución de la remodelación de sus salas de
exposición, habiéndose inaugurado las salas
de Platería, de Fotografía y de Dibujo y Costumbrismo.
Pero, el Museo veía con gran dificultad la conclusión
de la renovación de las salas permanentes. La cooperación
local, del Patronato y Amigos, había llegado solo a
600 mil dólares y el costo de la renovación
integral llegaba a 2 millones 500 mil dólares. El proyecto
ganador del concurso convocado el 2004, diseñado por
el arquitecto Emilio Soyer y Cristian Soyer Toche, permitirá
la culminación de la iniciativa.
El jurado calificador ha resaltado que la
propuesta de los Soyer ofrecerá una organización
de fácil orientación y comprensión para
el visitante, inscrita en la corriente actual de espacios
expositivos tradicionales.
En el Perú, dice Majluf, no existe
una cultura de museos, debido a la falta de infraestructura
adecuada, y porque los museos no están debidamente
insertados en otras estructuras sociales y educativas.
El próximo año el Museo proyecta
recibir a 78 mil visitantes, cifra aceptable pero mejorable
con la remodelación y la ampliación de los servicios.
Para el 2010 se espera atender a 185 mil visitantes anuales,
cifra que representa al 5.28% del total de visitantes potenciales.
Natalia Majluf concluye señalando
que el MALI es una institución líder en su campo,
a través de sus exposiciones temporales y de su relación
con las embajadas destacadas en el Perú, principalmente
de Italia, España, Alemania, Francia y EEUU y ahora
con el BID. Refiere que el mayor acercamiento con la comunidad
se ha logrado con el programa Dominguearte, que promueve la
visita de niños, a un costo de solo 1 sol (30 centavos
de dólar) la entrada y el apoyo de la compañía
de luz eléctrica Edelnor.
LA DIRECCIÓN
Natalia Majluf es historiadora de Arte, recibió
el M.A. por la New York University (1990) y el Ph.D por la
Universidad de Texas en Austin (1995), Entre 1995 y 2001 fue
Curadora Jefe del MALI. Ha publicado extensamente sobre arte
peruano de los siglos XIX y XX y participado en importantes
proyectos editoriales. En el 2000 fue galardonada con el Getty
Curatorial Resarch Fellowship y en el 2006 fue nombrada Visiting
Fellow por el Centre for Latin American Studies de la Universidad
de Cambridge.
UNA VISITA
GUIADA
Un recorrido por el MALI permite apreciar
que las colecciones del museo abarcan un amplio espectro de
manifestaciones culturales en los Andes. Será un museo
– síntesis de la creación artística
en el Perú. De ahí el título que tradicionalmente
se le ha dado a la muestra “3000 años de arte
en el Perú”.
Específicamente la segunda planta,
destinada a la exposición permanente abarca 4,500 m2,
y tendrá áreas comunes y acceso para discapacitados,
salas de fotografía, de dibujo y costumbrismo, textiles
precolombinos, de platería, de arte precolombino, arte
colonial, arte de los siglos XIX y XX.
En Lima existen otros museos que presentan
exposiciones precolombinas con una orientación antropológica.
Las salas de arte del MALI ofrecen una colección de
arte precolombino conformada por más de 4,500 objetos
de cerámica, textiles, metales, objetos de madera y
otros, que da prioridad al aspecto formal e iconográfico
de las piezas, resaltando los aportes estéticos del
arte producido por estas sociedades antes de la llegada de
los españoles.
La muestra permitirá ofrecer en cuatro
ejes temáticos el arte precolombino en los Andes, los
paisajes naturales y humanos, rituales de vida y muerte, la
ideología divina, las transformaciones artísticas
del poder.
La sala de textiles precolombinos. Muestra
una de las colecciones más amplias existentes en el
país. Tendrá una capacidad para presentar permanentemente
entre 30 y 35 textiles de diferente formato, entre piezas
bidimensionales y tridimensionales como gorros, tocados, hondas
y borlas.
Arte Colonial. El avance de los conocimientos
sobre pintura posibilita hoy en día definir las diferencias
regionales fuera de las escuelas cuzqueña y limeña.
Para enfatizar el corte dramático que representó
la conquista en las formas andinas de la representación,
esta sección integra obras de los artistas fundadores
de la pintura en el Perú, como La Oración en
el huerto, de Bernardo Bitti y recoge una selección
de pinturas europeas
Contrarreforma y barroco. Se enfatiza el
mecenazgo eclesiástico y la función que cumplieron
las artes en el proceso de evangelización y conversión
de las poblaciones locales.
En la sección de devociones y cultos
se incorpora santos como el Señor de los Temblores
o Santa Rosa de Lima. También intenta mostrar las tradiciones
artísticas que derivan en sus formas o técnicas
de las expresiones precolombinas.
La sala de arte republicano del siglo XIX
conforma el mayor y representativo conjunto de este tipo en
el país. La sección se inicia con José
Gil de Castro y otros retratistas activos durante las guerras
de la Independencia.
La nueva pintura recoge la obra quienes marcaron
la ruptura con la tradición colonial e introdujeron
nuevos temas y estilos derivados de la pintura académica
europea, tales como Juan de Dios Ingunza, Francisco Laso,
Francisco Masías, Ignacio Merino, Nicolás Polas
y Federico Torrico.
La obra central de la sala de la pintura
nacional será Los funerales de Atahualpa de Luis Montero.
La sala del arte republicano del Siglo XX
muestra a pintores que intentaron consolidar una escena artística
en Lima entere 1890 y 1919, como es el caso de Herminio Arias
de Solís, Luis Astete y Concha.
El indigenismo es otra sección en
la cual se puede apreciar las búsquedas nacionalistas
surgidas especialmente en el marco de la Escuela de Bellas
Artes con el liderazgo de José Sabogal, junto con la
creación de Camilo Blas, Enrique Camino Brent, Julia
Codesido y Teresa Carvallo. Se incluyen las obras de pintores
indigenistas como Carl Dreyer, Jorge Vinatea Reinoso y Mario
Urteaga.
La modernidad cosmopolita, está expuesta
en las obras de Ricardo Grau, Carlos Quíspez Asín,
Sabino Springuett, Sérvulo Gutiérrez y otros,
que buscaron consolidar una alternativa al indigenismo de
la década de 1930.
La sala de dibujo y costumbrismo está
integrada por más de 1000 piezas, entre dibujos, acuarelas
y grabados, principalmente de los siglos XIX y XX. La exposición
permanente del costumbrismo peruano es un repaso desde sus
orígenes hasta inicios del siglo XX.
El público también puede apreciar
una exposición permanente de la historia de la fotografía,
sala que tendrá una capacidad para mostrar daguerrotipos,
objetos pequeños, tarjetas de vistitas y álbumes
y fotografías en albúmina y en gelatina de plata.
Origen del
Patronato
El 3 de junio de 1954, un grupo de empresarios
e intelectuales peruanos crearon el Patronato de las Artes
cuyo fin principal era la fundación de un Museo de
Arte que pudiera llenar los vacíos que entonces existían
en el país. Medio siglo después, ese proyecto
tiene expresiones saludables.
El desarrollo de las colecciones del museo
ha ido de la mano de un programa ambicioso de conservación,
que contribuye al rescate y puesta en valor de una parte significativa
del patrimonio cultural del país.
Los talleres de restauración realizan
un trabajo técnico orientado a la investigación
científica en la preservación del acervo artístico.
La Biblioteca Manuel Solari Swayne y el archivo
del Arte Peruano constituyen el mayor repositorio documental
del arte en el Perú. En los últimos cincuenta
anos más de un millón de personas han participado
de los cursos del museo.
EL PALACIO
DE LA EXPOSICIÓN
El Palacio de la Exposición en la
gran puerta de ingreso al Centro Histórico, uno de
los más extensos de la Región Latinoamericana,
ha sido declarado Patrimonio Monumental de la Nación
por el Instituto Nacional de Cultura. Es una de las más
tempranas obras con estructura de fierro. En 1879, cuando
la Guerra del Pacífico, se convirtió en guarnición
del ejército de ocupación.
Fundado en 1870, el MALI busca la modernización
para acoger mejor a los visitantes. Algunos antecedentes.
En 1955 el Patronato de las Artes, con el apoyo del gobierno
y de la empresa privada inició la colección
permanente del Museo con la adquisición y repatriación
de Paris del conjunto más completo de las obras del
pintor peruano Baca Flor. Desde entonces numerosas donaciones
han convertido al Museo de Arte de Lima en la primera pinacoteca
del país y abundante muestra de la creación
artística en el Perú.
El Museo ocupa el Palacio de la Exposición.
En agosto de 1869 el Presidente José Balta dispuso
la organización de una gran muestra de artes, ciencias
e industrias, modelada en las grandes exposiciones universales
europeas. Así surgió un amplio conjunto de jardines
y edificios públicos que recibió el nombre de
Parque de la Exposición, que se convirtió en
uno de los símbolos de la prosperidad económica
de la era del guano. Su construcción marcó la
etapa inicial de la expansión urbana de Lima, obligando
por primera vez a derribar murallas que rodeaban la capital.
El Palacio de la Exposición inaugurado
en 1872 por el Presidente Manuel Prado, se convirtió
en un espacio precursor en la historia arquitectónica
de América Latina, una de las primeras construcciones
dedicadas a exposiciones en gran escala.
Con el Apoyo de la UNESCO, se elaboró
el primer proyecto moderno para un museo peruano. La etapa
inicial de la restauración, apoyada por el Estado y
el gobierno de Francia, se inauguró en 1957, el punto
de partida de una nueva etapa y por donde han desfilado los
más destacados pintores del país y del extranjero.
Es un lugar obligado para los peruanos y extranjeros que desean
tener una visión más intensa del Perú
a través del arte.
En Febrero del 2004 el MALI convoca a un
concurso arquitectónico con el fin de recibir propuestas
para la remodelación de sus salas de exposición
permanente.
De hecho la falta de acceso a la cultura
es un factor decisivo de exclusión social. Los Museos,
empezando por el MALI pueden generar una infraestructura de
esparcimiento para los 10 millones de habitantes de Lima y
una herramienta para la educación.
El Nuevo MALI se pondrá a disposición
de las más de 14 mil escuelas existentes en Lima y
contribuirá a formar a cerca de dos millones de niños
en edad escolar, a través de visitas guiadas, talleres
en salas y materiales de enseñanza que formarán
parte de la nueva propuesta museográfica.
El Museo de Arte de Lima está ubicado
en un gran parque que colinda con la Plaza Grau, uno de los
ejes centrales del transporte urbano en la capital.
El potencial para captar un público
masivo potencia con el nuevo plan metropolitano de trasporte
urbano, que incrementará al tránsito en la zona
en que está ubicado el museo el Metropolitano. En el
marco de este proyecto se viene construyendo la nueva Estación
Central subterránea de Lima, que será el eje
de transporte público en la ciudad.
El MALI es una de las pocas instituciones
peruanas que mantiene una activa política de adquisiciones,
sustentada en la opinión de importantes especialistas.
La colección se incrementa anualmente en un promedio
de 130 piezas.
Desde su primera exposición en 1958,
el MALI ha desarrollado una actividad sostenida que combina
la difusión pedagógica con la investigación
y la documentación. Estos son los ejes centrales de
la producción e investigación del arte peruano
desde 1531 hasta el presente.
MUSEOS MÁS
IMPORTANTES DE LIMA
Museo Nacional de Antropología, Arqueología
e Historia del Perú. Objetos y especimenes prehispánicos,
obras maestras de las culturas del antiguo Perú. Objetos
históricos y obras de las épocas colonial y
republicana. Destacan la Estela de Raimondi, el Obelisco Tello,
huacos retratos y fardos funerarios.
Museo Arqueológico Rafael Larco Herrera.
Exhibe piezas de oro, plata, cerámica, textiles, piedra,
madera y otros objetos de las culturas precolombinas. Huacos
eróticos.
Museo de Arte. Interesante colección
de piezas de cerámica, textiles, líticos, material
orgánico y osamentas de las culturas prehispánicas
peruanas. Pintura Cuzqueña y mobiliario colonial. Cuadros
del Instituto de Arte Contemporáneo. Biblioteca. Filmoteca.
Taller de conservación y restauración.
Museo del Tribunal de la Santa Inquisición
y del Congreso. Piezas utilizadas por este Tribunal durante
los siglos XVII y XVIII. Interesante colección de documentos
del Congreso.
Museo Amano. Colección de gasas, telas
pintadas y cerámica procedente de la cultura Chancay.
Además piezas de culturas norteñas y serranas
del país.
Museo de la Nación. Maquetas y dioramas
de la vida del antiguo hombre peruano. Circuito en el que
se da cuenta de los primeros habitantes del Perú hasta
manifestaciones del hombre actual. Exposiciones temporales
de arte contemporáneo.
Museo de la Inmigración Japonesa.
Exhibición de documentos, fotografías y diversos
testimonios relacionados con la llegada de los primeros inmigrantes
japoneses al Perú a fines del siglo XIX.
Museo de Historia Natural Javier Prado. Colección
de restos fósiles, flora y fauna de las diversas regiones
naturales del Perú.
Museo de Arte Colonial Pedro de Osma. Platería,
pinturas, esculturas y mobiliario de los siglos XVII, XVIII
y XIX.
Museo de Arte Italiano. Se exhiben óleos,
grabados y esculturas en bronce y mármol. Además,
piezas de cerámica de artistas italianos de principios
de siglo.
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