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Tomado del
Mercurio -España *
LA
IMPORTANCIA DE LLAMARSE IDIOTA
Jorge Majfud
Hace unos días un señor me
recomendaba leer un nuevo libro sobre la idiotez. Creo que
se llamaba El regreso del idiota, Regresa el idiota, o algo
así. Le dije que había leído un libro
semejante hace diez años, titulado “Manual del
perfecto Idiota latinoamericano”.
— ¿Qué le pareció?
—me preguntó el hombre entrecerrando los ojos,
como escrutando mi reacción, como midiendo el tiempo
que tardaba en responder. Siempre me tomo unos segundos para
responder. Me gusta también observar las cosas que
me rodean, tomar saludable distancia, manejar la tentación
de ejercer mi libertad y, amablemente, irme al carajo.
— ¿Qué me pareció?
Divertido. Un famoso escritor que usa los puños contra
sus colegas como principal arma dialéctica cuando los
tiene a su alcance, dijo que era un libro con mucho humor,
edificante… Yo no diría tanto. Divertido es suficiente.
Claro que hay mejores.
— Sí, ese fue el padre de uno
de los autores, el Nóbel Vargas Llosa.
— Mario, todavía se llama Mario.
— Bueno, pero ¿Qué le
pareció el libro? —insistió con ansiedad.
Tal vez no le importaba mi opinión
sino la suya.
— Alguien me hizo la misma pregunta
hace diez años —recordé—. Me pareció
que merecía ser un best seller.
— Eso, es lo que yo decía. Y
lo fue, lo fue; efectivamente, fue un best seller. Usted se
dio cuenta bien rápido, como yo.
— No era tan difícil. En primer
lugar, estaba escrito por especialistas en el tema.
— Sin duda —interrumpió,
con contagioso entusiasmo.
— ¿Quiénes más
indicados para escribir sobre la idiotez, si no? Segundo,
los autores son acérrimos defensores del mercado, por
sobre cualquier otra cosa. Vendo, consumo, ergo soy. ¿Qué
otro mérito pueden tener sino convertir un libro en
un éxito de ventas? Si fuese un excelente libro con
pocas ventas sería una contradicción. Supongo
que para la editorial tampoco es una contradicción
que se hayan vendido tantos libros en el Continente Idiota,
no? En los países inteligentes y exitosos no tuvo la
misma recepción.
Por alguna razón el hombre de la corbata
roja advirtió algunas dudas de mi parte sobre las virtudes
de sus libros preferidos. Eso significaba, para él,
una declaración de guerra o algo por el estilo. Hice
un amague amistoso para despedirme, pero no permitió
que apoyara mi mano sobre su hombro.
* MERCURIO
-España
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