* Una cruzada internacional
EL CONDOR REGRESA
A LOS ANDES
Jorge Zavaleta
El Cóndor, ave mítica y legendaria de los
pueblos latinoamericanos, retornó a los andes, empezando
por el Valle Urubamba donde en los tiempos del Incanato,
fue reconocido como el Dios la Montaña. Los peligros
de su extinción comienzan a superarse, gracias a
un programa de redoblamiento en el cual participan diversas
instituciones científicas y los propios gobiernos
de Italia, Austria y Perú. Se ha iniciando una fase
importante en la ciencia para la conservación de
una ave símbolo de América Latina.
Austria, a través del Centro de
Biología de Viena y el Instituto Konrad Lorenz (nombre
del Premio Nobel 1973, conocido como el padre de la etología
moderna, ciencia que estudia el comportamiento de los animales),
viene auspiciando diversas investigaciones para proteger
los alcones, águilas, grúas siberianas y cóndores,
entre otras especies.
Hace 18 años una pareja de cóndores fue llevada
de Sudamérica a Viena. El macho, procedente de Machu
Picchu, y la hembra del altiplano boliviano. En la capital
austríaca la pareja vive en cautiverio, conservando
su capacidad reproductiva. Los cóndores son longevos,
con un promedio de 70 años, con 50 de fertilidad,
pero sólo produciendo entre uno a dos huevos por
cada par de años.
EL RETORNO DE LA SIMIENTE
La Expedición Wings of Condor es responsabilidad
de Metamorfosis, un equipo de expertos, liderado por Angelo
D’Arrigo, un apasionado profesor de ciencias y del
arte del volar.
D´Arrigo, cuya trágica muerte se produjo el
26 de marzo del año 2006, creó en el Cusco
el primer programa de repoblamiento de cóndores en
el Perú. Inca y Maya, la pareja de cóndores
nacidos en Europa, gozan de buena salud y son parte esencial
del proyecto de protección y conservación
de esta especie amenazada.
El eje principal del proyecto es el Valle del Urubamba,
con el apoyo de la Fundación D´Arrigo, la Asociación
Kallpa y la Universidad cusqueña San Antonio de Abad.
Con la muerte de D´Arrigo no se ha interrumpido el
soñado proyecto. Laura Mancuso, viuda del D`Arrigo
en coordinación con un equipo técnico de la
Universidad San Antonio de Abad, dirigido por Miguel Ayala
Calderón, han sido los principales promotores para
que Inca y Maya, con la participación de la National
Geografic, llegaran al Cusco, cinco meses después
de la desaparición del padre del proyecto.
El ingreso al Perú de Inca y Maya fue una odisea.
El proceso de internamiento tuvo dificultades con la administración
pública. El Servicio Nacional de Sanidad Animal,
en el proceso de la cuarentena, tuvo dificultades técnicas,
inclusive para extraer sangre a esas aves, perjudicando
la realización de los vuelos de práctica de
los cóndores. Senasa ahora es un aliado del proyecto.
El primer vuelo de liberación de Inca y Maya, en
el distrito cusqueño de Maras, fue un acontecimiento
internacional para admirar a las aves y el parapente diseñado
por D`Arrigo, que simula las alas de un cóndor andino.
La National Geographic y Cambio16 registraron las escenas.
El propósito del proyecto es educar a la población
estudiantil y el entorno sobre el cuidado de los cóndores
para su inserción a la vida natural. En una siguiente
etapa, mostrar a los turistas las aves en vuelo, construir
un observatorio especial y un Centro de Reproducción
de Cóndores.
El proyecto Inca y Maya ha logrado sensibilizar a la población
del Cusco y otras regiones. Se han realizado decenas de
vuelos controlados en las alturas del Sagrado de los Incas,
causando la admiración de la ciudadanía, ambientalistas
y científicos.

La crianza de cóndores en semi cautiverio se está
convirtiendo en una nueva alternativa de recuperar la especie
y su articulación a las actividades económicas,
como instrumento en beneficio de las comunidades campesinas.
Este proyecto fue presentado a la Unesco por Angelo D`Arrigo,
lo que posibilitó su exportación al Perú
y su expectante desarrollo, siguiendo antecedentes de los
científicos Noel Snayder en la recuperación
del cóndor californiano y Mike Weallace con los cóndores
en el desierto peruano de Sechura.
La Asociación Kallpa considera que el Congreso debe
declarar intangibles las zonas de vida de los cóndores
a fin de garantizar la protección natural con la
ayuda activa de los municipios locales.
MÁS CONOCMIENTO
Según la observan los zootecnistas cusqueños,
los cóndores toman baños cada 5 a 6 días,
como un hábito. Les gusta bañarse en cochas,
en espejos de agua retenidos y no en aguas corrientes. Los
cóndores diferencian los colores. Por lo general
el rojo es el más impactante. En el caso de Maya
e Inca, ellos, después del ejercicio de vuelo, regresan
donde está la bandera roja y no a la negra y blanca
que están cerca. El control de sus vuelos de práctica
de Maya e Inca se facilitará con el uso del Micro
Chip y rastreador, que aún la Universidad cusqueña
no cuenta.
Estas aves tienen un olfato fino, respecto a la existencia
de carroña. Inicialmente Inca y Maya comieron carne
normal, luego carroña andina suave, como menudencias
de cuyes, patos gallina, palomas y perdices, fetos de caballos,
de perros. Paralelamente han aprendido a consumir agua en
lavadores, simulando que son fuentes naturales.
LA VIDA DE D`ARRIGO
El piloto de ala delta y ornitólogo italiano Angelo
D'Arrigo, conocido como el "hombre cóndor",
murió el 28 de marzo del 2006 en Sicilia al estrellarse
su avión. D'Arrigo, de 45 años, participaba
en una exhibición de vuelo y se estrelló junto
con el piloto Giulio De Marchis a bordo de un avión
ultraligero Sky Arrow de dos plazas en las cercanías
del pueblo de Cosimo, en el sur de Sicilia, en un olivar.
Darrigo voló con una bandada de grullas salvajes
del Círculo Polar al Mar Caspio sobrevolando Siberia.
Logró sobrevolar el Everest, el pico más alto
del mundo, a una altura de 9.000 metros y con 50 grados
bajo cero. Planeó sobre el Aconcagua y batió
su propio récord mundial de altura, alcanzando los
9.100 metros. Su próximo proyecto era volar en la
Antártida, sobre el monte Vinson. Para ello estaba
trabajando en la construcción de un ala tecnológica
que le permitiera atravesar esa zona fría con ayuda
de la energía solar.
En los últimos años D'Arrigo se dedicó
a estudiar al cóndor, cuyo hábitat natural
es el Aconcagua, en la región andina de Sudamérica,
hasta que completó exitosamente su misión
sobre esa cumbre, a comienzos deL 2006.
Según sus propias palabras, perseguía objetivos
"naturalistas y científicos", con la reintroducción
del cóndor en la naturaleza, ya que como último
paso de este proyecto liberó tres cóndores
que se estaban criando en Italia.
"El sueño de la humanidad fue siempre volar
con grandes alas. Yo ahora lo realicé y se lo dedico
a los pioneros de la aviación, al experto Leonardo
Da Vinci y a los hermanos Wright, que fueron los primeros
en volar", subrayó.
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Puede
visualizar el trabajo de la Fundación Angelo D`Arrigo
en el siguiente link: www.angelodarrigo.org
y en el portal web: www.angelodarrigo.com